18 meses. Acabo de darme cuenta de que puedo encender la luz de la habitación desde el suelo. Mi mano ya llega al interruptor...y es algo que me sorprende y me alegra al mismo tiempo. Sin darme cuenta ya soy capaz de hacer más cosas. Hace un mes pedía a Papá o Mamá que me empujasen en la moto, y ahora me desplazo yo sola por toda la casa, girando y dando la vuelta cuando quiero, y persiguiendo a Billy por el pasillo. Mi perrina a veces se enfada conmigo porque me lanzo en plancha sobre ella. No lo puedo evitar. Luego la recompenso a base de galletas, dentastix, carne, pasta, patatas...lo que tenga en la mesa y todo lo que me pongan en la mano. Nos llevamos muy bien en el fondo, e incluso compartimos abrazos, besos y escondite en el castillo de plástico. Creo que es única que entiende mi lenguaje, y por eso hablo con ella bastante.
Hemos pasado las vacaciones de Navidad en Oviedo, con la familia, y he disfrutado como lo que soy, una pequeñina. Fueron casi 17 días en los que aproveché para pasar tiempo con los abuelitos y con los tíos, correteando por los pasillos de mis dos casas de Oviedo. Viví a hombros del abuelito primero y de Papá después el desfile de las carrozas de la Cabalgata de Reyes. No me enteraba demasiado de lo que estaba pasando, entre tanta gente, y lo que más me gustó fue el recorrido de las bandas de música. Todavía no tengo Rey Mago favorito, y tengo pendiente superar mi miedo al Príncipe Aliatar y sus ayudantes, a los que mi pánico me hace esquivarles la mirada.
Hace mucho que no escribía, pero es que he estado tan ocupada descubriendo mi mundo que no he podido pararme a contaros cosas. Os dejo ya, que viene la profe con un cuento en la mano...
Hace mucho que no escribía, pero es que he estado tan ocupada descubriendo mi mundo que no he podido pararme a contaros cosas. Os dejo ya, que viene la profe con un cuento en la mano...