Después de las vacaciones de Navidad en casa hubo mucho movimiento. Volvimos a Madrid pero por poco tiempo. Notaba a Papá y Mamá algo nerviosos. Hablaban mucho entre ellos y a la voz del teléfono. Yo me había hecho muy amiga de Jose y Enrique, los conserjes del edificio, que salían siempre a saludarme cuando iba y volvía del cole, y me animaban al pasar con mi moto por delante de la garita. De pronto, un día le oí a Papi despedirse de Jose y decirle que "nos volvemos a casa". Yo no entendía nada, porque ya estábamos en casa, ¿no? Casa había sido Toledo y luego Madrid...¿cuál sería la próxima?
De un día para otro empezaron a aparecer montones de cajas en el salón, e incluso yo me traje de la calle una más grande que yo. Esas cajas se fueron llenando de libros, películas, y de mis juguetes. ¿Por qué guardaban mis juguetes? ¿Dónde se iban a ir?
Ya me había acostumbrado a caminar a ciegas por los pasillos de casa, y de unas habitaciones que empezaban a vaciarse. En el cole una mañana Nuria, la profe, me miraba con una cara rara y triste. Al despertarme de la siesta llegaron el resto de profes y me dieron besos diciéndome que me iban a echar de menos. Les decían a mis compis que me tenían que decir adios, que la mañana siguiente no volvería. Efectivamente, Mami y Papi fueron a buscarme y se despidieron de todos.
El destino era Oviedo, donde vivían los Abus y los Itos, Dani, Gloria y Nico. ¿Mi casa? ¿El cole?
Os lo contaré más tarde...que creo que Mami ha abierto los ojos y no me ve en la habitación.
Buenas noches.
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